Violencia de género y violencia social: aumentan las razones de nuestro disenso

 

Fundación Género y Sociedad (GESO)

 

Contrariando una percepción muy extendida que cree que las mujeres tienen el mayor riesgo de ser víctimas de homicidio, la información estadística procesada (ver documento adjunto) muestra que las mujeres componen la categoría social de menor riesgo al respecto. Como en toda la región, las mujeres son en torno al 10% del total de asesinatos y su tasa específica es menor, no sólo que la de los hombres, sino mucho menor que los jóvenes e incluso igual o menor que los menores de 18 años. Así, los asesinatos de mujeres relacionados con la violencia de género suponen un 8% del total de asesinatos en Costa Rica y en torno al 5% en otros países de la región. Sin embargo, en un reciente seminario sobre inseguridad ciudadana, feministas y responsables de la Fuerza Pública señalaron el hecho de que crece el número de unidades policiales cuya demanda de actuación se refiere principalmente a la violencia intrafamiliar o de género, extendiéndose cada vez más un serio problema: la mayor parte de la acción policial se refiere a un tipo de violencia que genera entre el 5 y el 8% de los homicidios y la acción minoritaria restante se empleará en atender a los otros tipos de violencia que generan más del 92% de los homicidios.

 

En el plano de la legislación penal, existen ya suficientes datos que confirman la hipótesis de que penalizar la violencia leve de manera desigual para mujeres y hombres, no sólo constituirá una normativa injusta, sino que la dejará ante una disyuntiva penosa: bloquear todavía más el sistema penal o convertirse en letra muerta. El bloqueo de la acción policial y del sistema penal coloca a la sociedad costarricense ante el riesgo de no poder enfrentar la violencia social, algo que nos afecta a todos y, por supuesto, a las mujeres.

 

La Fundación Género y Sociedad (GESO), que cumple más de una década de trabajo contra la violencia de género y en vísperas de conmemorarse el Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres, tiene la responsabilidad de reiterar su desacuerdo con la aprobación del proyecto de Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres, tal y como hoy se presenta. Así, GESO declara públicamente:

 

  1. Su convicción de que es necesaria una ley penal que elimine la impunidad y sancione la violencia grave por razones de género.

 

  1. Considera que el actual proyecto de ley no cumple con estos objetivos, por cuanto incluye aspectos contraproducentes que dañan la intención original de una normativa de esta naturaleza.

 

  1. Hace un llamado a la responsabilidad de los legisladores y legisladoras, para que revisen el texto de la ley, eliminando la penalización desigual de la violencia leve y tomando en consideración de manera inequívoca las observaciones que, en espíritu y letra, han sido hechas por la Sala Constitucional.

 

  1. GESO considera que el esfuerzo por eliminar la violencia contra la mujer y de género no puede hacerse fuera del contexto del trabajo contra la violencia social y está firmemente convencida de que seguir un camino equivocado en esta materia, dañará el tejido social nacional, la confianza en las instituciones democráticas y la seguridad de las propias mujeres.

 

San José, 23 de noviembre de 2004      

 


 

 

 

FUNDACION GENERO Y SOCIEDAD (GESO)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


EL MAYOR RIESGO

DE SER VICTIMA DE HOMICIDIO

EN COSTA RICA, GUATEMALA Y EL SALVADOR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

San José, Octubre del 2004

 


En los corrientes meses, GESO realiza un estudio sobre Género y Violencia en Centroamérica, para un organismo internacional, que tiene como uno de sus objetivos principales superar la situación de desequilibrio existente entre estas dos temáticas (género y violencia), causada por los hechos siguientes: existe ya una acumulación de conocimiento relevante sobre violencia social en la región, pero que no incluye determinaciones de género, al mismo tiempo que una producción sobre violencia contra las mujeres que carece de la debida contextualización.

 

Así pues, una parte del esfuerzo de diagnóstico que ahora realiza GESO busca retomar los estudios sobre violencia social desde una perspectiva de género y colocar la reflexión sobre violencia intrafamiliar y contra las mujeres en su efectivo contexto social.

 

Uno de los primeros pasos en esa dirección consiste en establecer algunas líneas de base sobre la dimensión y composición de la violencia en la subregión. Y en este contexto, uno de los indicadores gruesos refiere a la evolución de los homicidios y el riesgo de victimización existente al respecto. Esta información básica tiene un apreciable interés, sobre todo si se muestra de forma comparada entre un país con una tasa relativamente baja como Costa Rica, con otros de tasa bastante más alta, como Guatemala o El Salvador.

 

Fuentes y dimensión del problema

 

Tiene lugar en Centroamérica un esfuerzo apreciable por consolidar la confiabilidad de los registros estadísticos sobre criminalidad y victimización. No obstante, sobre todo en países postconflicto, como son Guatemala y El Salvador, existen todavía dificultades para mostrar una serie confiable que incorpore los años ochenta y buena parte de los noventa. Aunque pueda señalarse un pequeño subregistro, la información estadística es mucho más confiable para esas décadas en el caso de Costa Rica. Sólo a fines de los años noventa la consistencia de la información en los tres países permite un grado suficiente de comparabilidad.

 

Como puede apreciarse en la serie compuesta entre 1990 y 2003 (Cuadro 1) la evolución de los homicidios en Costa Rica presenta un leve pero sostenido crecimiento, que, de todas formas, sitúa al país en una tasa (por 100.000 habitantes) que no alcanza la cifra de 10, es decir, de las tasas más bajas de América Latina. Mas allá de la discusión sobre las cifras en los noventa, esa tasa era dramáticamente más alta en Guatemala y El Salvador, que se situaban por encima de los 50 asesinatos por 100.000 habitantes (incluso en El Salvador se habla de que superaban la cifra de 100 homicidios por 100.000 habitantes). Cuando a fines de los noventa, las cifras comienzan a ser más confiables, la tasa costarricense se sitúa por encima de 6, mientras las de los otros dos países (Cuadro 2 y Gráfico 1) oscila entre el 35 (Guatemala) y en torno al 40 (El Salvador).

 

 

 


 

 

 

CUADRO 1

COSTA RICA: EVOLUCIÓN DEL TOTAL DE HOMICIDIOS, 1990-2003

(Cifras Absolutas y Tasas por 100.000 Habitantes)

2,2

12,0

7,2

300

2003

1,8

10,8

6,4

258

2002

1,6

11,3

6,5

257

2001

2,0

10,6

6,3

251

2000

1,8

11,1

6,5

250

1999

1,5

10,7

6,1

230

1998

1,3

10,4

5,9

217

1997

1,1

9,7

5,5

195

1996

1,7

9,1

5,4

189

1995

1,7

9,2

5,5

186

1994

1,3

8,5

5,0

163

1993

1,6

8,6

5,2

165

1992

2,3

6,9

4,6

144

1991

1,9

7,6

4,8

146

1990

Mujeres

Hombres

Total

Total homicidios

Año

Tasas por 100 mil habitantes

 

 

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Poder Judicial.  Departamento de Planificación, Sección de Estadística, Área Policial.

7,2

36,0

34,9

300

2.388

4.237

2003

6,4

35,2

30,3

258

2.292

3.631

2002

6,5

37,1

27,5

257

2.356

3.209

2001

6,3

43,0

25,2

251

2.696

2.867

2000

6,5

41,3

23,7

250

2.544

2.628

1999

6,1

ND

30,4

230

ND

3.282

1998

5,9

ND

37,6

217

ND

3.952

1997

Costa Rica

El Salvador

Guatemala

Costa Rica

El Salvador

Guatemala

Año

Tasa x 100.000 Habitantes